Por Prof. Carlos de la Guardia, PhD

Vivimos en una era de flujo constante de información, donde la inmediatez de las redes sociales y la sobreabundancia de contenidos generan una paradoja inquietante: nunca estuvimos tan conectados, pero cada vez nos detenemos menos a pensar. Sin embargo, pensar es una herramienta poderosa que nos distingue como humanos y tiene un potencial transformador para mejorar tanto nuestra realidad personal como colectiva.
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